los oasis de los que nos prohibimos beber
como justo castigo autoimpuesto
o el absurdo miedo al que dirán
y la tibia sensación del dolor
que no puedes localizar.
[nunca he sido un libro abierto]
agotado en el amarillo océano abrasador
enumero todo lo que no puedo tocar
y pesa demasiado el ruido acompasado
de las cosas muertas
que caminan a mi lado
[pero explico buenos cuentos]
ahora que perdimos la inocencia
del silencio y del paseo,
de las cosas sinceras
suman todos tus misterios
una única quimera
[si quieres, ahora, que hay tiempo]
las semillas que sembramos al calor de aquel invierno
que forjaron alianzas dignas de caballeros
se adaptaron al entorno
y agarraron bien al suelo
es al tiempo al que pedimos que detenga nuestro vuelo
[empiezo a recitar el nuestro]
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