todas las canciones hablan de nosotros
lo dijo la adivina sin leernos las manos
y lo escribió el poeta en su último renglón
Me había acostumbrado de tal forma a mi nivel basal de tristeza, que aquellos días de felicidad a tu lado me pillaron por sorpresa. Para los que siempre queremos estar en otro lado, es extraña y reconfortante la sensación de saber donde te quedarías para siempre: allí, en aquel pequeño cúmulo de espacio-tiempo, entre cuatro paredes o expuestos a aquella desconcertante ola de frío, da igual.
me quedo congelado en un paréntesis
desenredo las dudas y aparecen las certezas
abrazo con gusto mis pesadillas
siempre que tú estés en ellas
Me comprometo a romper mis promesas tantas veces como sea posible. Ahora intento reaprender a tocar nuestra canción, a tener menos miedo y a actuar en consecuencia. Los días seguirán pasando lentos y yo seguiré contando las horas que quedan. Sólo puedo garantizar, que cuando llegue el momento, estaré en el lugar al que pertenezco.
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