al fino hilo que, a punto de romperse,
se inhibe en silencio para no sucumbir.
Siento pánico de las cosas inertes.
Del óxido que se acumula en tu ventana,
del planeta Melancolía,
del mármol frío que nos espera.
También la noche es olvido de si misma
y reinicios impostores de cosas que no volveremos a sentir.
La cíclica oscuridad que siempre vuelve
y la certidumbre de la claridad que siempre llega.
Cómo si apareciera el monolito de nuevo,
paso de anciano a feto,
y todo lo contrario, en un sólo momento.
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