La ciudad erigida hasta el vertigo
[cemento, cristal, luz]
Sueñan los hombres con naves que les lleven a otros planetas
y los niños con los monstruos que luego serán.
Armarios y largos pasillos con su reflejo en forma de canción.
Pero luego siempre se vuelve a la misma espera
y la vida es la misma aunque las paredes cambien de color.
La mirada de los extraños que caminan
y su gesto desaprobando lo obvio,
triste transito hacia finales inciertos
que luego son laberintos dirigidos.
Regresa la boveda a la memoria
porque ya nunca se puede ver.
[ruido de fondo, un color mortecino]
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