Las calles ardientes y solitarias respiran las tristeza por todos sus poros, por todos sus días. Huele a lluvia de verano, pero es solo una ilusión.
[Y es que ya nada es igual porque nunca seremos los mismos, porque todo cambió para siempre]
Hay un monstruo que en sueños devora primogénitos intentando apartarlos de la miseria, del horror y la mentira.
[El mundo mientras vertedero de recuerdos y basura radiactiva de origen olvidado]
Y ese tejido resiste como el acero. Impermeable.
[Porque ahora estoy cansado del perfume por el que me reconoces, pero guardo un frasco lleno por si alguna vez te vuelvo a ver].
Y, a pesar de haber cambiado tantas veces de ubicación, se mantienen los treinta grados de inclinación y su verde olor a hierba mojada que me hicieron perder la orientación. No hay erosión posible para lo que ya solo existe en el recuerdo.
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