Sediento
noqueado y sangrando
perdido en el laberinto suicida de mi imaginación
acobardado por la salida que nunca puedo encontrar
minimizado y a punto de implosionar
Siempre es peor
siempre duele más
Siempre dejo de ser yo
para ser un reflejo vacío
del que dirán
Vuelve la imagen lejana de un niño que fui,
frente a un espejo,
intentando descifrar un cartel promocional,
una peluquería de pueblo
y mucha ingenuidad detrás.
[No eras tú
fue tu forma de hacerme caer,
fue tu nombre cantado al revés
el conjuro que me hizo jurar,
que eras tú, pero había alguien más.]
Nada queda de eso ya
salvo una canción que me obligue a enlazar
el tiempo que se va
y tu cara
y tu nombre
y unas [pretenciosas y manidas] lágrimas
que no terminan de arrancar
Lo peor es saber
que crees de verdad
que nunca
jamás
te amé en realidad
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