como un cuerpo sin aerodinámica
que recibe todos los golpes de viento sin amortiguar,
remato los pespuntes de mi disfraz de estoico
con la serena superficie engalanada
y una sombra entre interiores,
deslizante circulo desgastado por el rozamiento
de piedras acopladas para ayudar en mi descenso,
me aislo tarareando la canción de un valle
y la realidad muta en silencio
un viejo tractor renqueante escala un pequeño cerro
para terminar orbitando una encina milenaria,
todos los pajaros están durmiendo
y una oscura mancha de sangre cubre el pavimento,
vuelvo a pensar cuanto ocupa lo que callo
y en la presión que ejerce todo ese espacio
en el que anidaron
los miles de momentos
que nunca pasaron.
Sobrecogida es la palabra que define la sensación que me ha dejado este poema.
ResponderEliminarY un FINAL así mayúsculo, sencillamente genial!